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P.- La Consellería de Educación de la Comunitat Valenciana ha permitido que una alumna acudiera al instituto con velo después de que lo prohibiera la dirección del centro.

Amelia.- Me parece mal. No debe quitarse la razón a un consejo escolar que ha decidido por buenas razones sobre una normativa. Y menos para complacer a una voluntad que no se puede saber si es caprichosa o viene impuesta. ¿Y en orden salvaguardar qué libertad? ¿La libertad religiosa? Entonces si mañana cojo un crucifijo del tamaño de una cabeza humana y lo pongo sobre mi pupitre ¿hay que admitirlo? La docencia tiene que estar yerma de simbología religiosa. Yo no digo que esta persona no pueda ser religiosa pero que lo muestre en su casa, en la mezquita. O por la calle, si así lo quiere, para asegurar que es una mujer decente, una creencia suya que me parece bastante peculiar.

P.- Algunos dicen que así se preserva el derecho de las mujeres musulmanas a estudiar.
Amelia,- Esas son argumentaciones circunstanciales -aquellas que eliden la cuestión principal para que te fijes en una cuestión secundaria-. La educación es importante, sí, pero ellas [las alumnas que deseen llevar hiyab] ya están en el proceso educativo y gran parte de ese proceso educativo consiste en aprender que esas cosas no se llevan a clase. Hay una confusión grave en esta actitud paternalista que cree que hay que admitir los símbolos religiosos -incluso los más opresivos- porque como a ti no te oprimen…te da igual.

P.- Algunos dicen con cierta levedad que si hay alumnas que pueden ir en pantalón corto a clase…
Amelia.- Yo no sé si los alumnos podrán ir en pantalón corto. Dependerá de las normas del centro. El decoro es importante. Todos sabemos y decidimos lo que es decoro en la escena pública. Imagine que en El Prado entrara un señor en bañador… Esto no es una cuestión de vestuario. Aquí no estamos hablando de la calidad o la longitud del trapo. Ni de cuánto tapa. Es si alguien puede llevar al ámbito público la expresión de sus creencias religiosas e imponerle a todo el mundo que lo tenga en cuenta. Eso es de lo que estamos hablando.

menores-hiyab-acuden-centro-educativo_ediima20160916_0549_5P.- Se argumenta que la libertad…
Amelia.- ¿De dónde dimana la libertad religiosa? De la libertad de conciencia. Si una forma religiosa no asegura ni respeta la libertad de conciencia tiene interrumpida la vía hacia la libertad religiosa. El problema no es ponerse un velo aquí, es quitárselo allí.

P.- Hay quien sostiene que el feminismo debe centrar sus esfuerzos en esa cuestión.
Amelia.- El feminismo no es relativista y no se compadece con el multiculturalismo. No sólo es el velo. El problema es que en algunos países, demasiados, las mujeres tienen su estatuto personal disminuido. Dicho de una manera muy sintética y quizás algo inadecuada: No tenemos por qué tolerarle a un imán lo que no le permitimos a un cura.

P.- La niña quería reivindicar su identidad.
Amelia, -¿Y cuál es? La identidad es narrativa. La libertad tampoco es la volición. No es el yo quiero. La libertad es el territorio común en que las voluntades deben medirse unas con otras.

 

Amelia Valcárcel y Bernaldo de Quirós (Madrid, 16 de noviembre de 1950) es una filósofa española. Estudió filosofía en las universidades de Oviedo y Valencia. Su formación inicial fue analítica, pero sus primeros trabajos los dedicó al idealismo alemán. Durante tres décadas fue docente en la Universidad de Oviedo y actualmente Catedrática de Filosofía Moral y Política de la U.N.E.D. Es Vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado desde 2004 y miembro del Consejo de Estado desde 2006.

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