Los que me conocen saben que acepto cualquier argumentación desde el razonamiento y el conocimiento.
Son los pilares básicos del ser humano.
La incultura es una lacra que cualquier pueblo debe erradicar. No hay nada peor que un pueblo analfabeto y que se enorgullece de serlo.

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Cosas curiosas que pasan en España

Posted: 3rd octubre 2017 by admin in Desmontando mentiras

 

Fijaos que cosas tan curiosas pasan en España.

-El gobierno de la generalitat organiza un referendum ilegal prohibido por el Tribunal Superior de Justicia de CATALUÑA.
-Los jueces dan ordenes para que no se realice ese referendum.
-La generalitat catalana se salta la leyes de todos y continua adelante.
-Crea los datos del censo a través de los datos de la sanidad catalana. Difunde estos datos y los va colocando en distintas web accesibles a cualquier hacker.
-Gasta el dinero de TODOS los catalanes en actos ilegales.
-Consigue realizar una votación en la que:

  1.  Se puede votar en cualquier sitio y las veces que uno quiera
  2.  Las urnas ya van cargadas con sus papeletas correspondientes antes de las votaciones
  3.  Se vota en la calle, sin apuntar nada, uno tras otro.
  4.  Se inventan los datos de escrutinio en los que la suma de los porcentajes de votos supera el 100 %

Aun así, ni inventándose los datos, la participación es mayoritaria pero les da lo mismo y anuncian que en esta semana valorarás y declararán unilateralmente la independencia.

Y con todo eso… lo mas importante es:

QUE LAS FUERZAS DE SEGURIDAD DEL ESTADO

HAYAN EMPLEADO LA FUERZA

SIGUIENDO LAS INDICACIONES DE UN JUEZ

Y QUE HAYAN 800 (MILLONES?) DE HERIDOS ¡¡¡¡ 😉

QUE NADIE A VISTO

y DE LOS QUE SOLO HAY UN INGRESO EN LA SANIDAD.

 

Curioso… verdad ?

 

 

 

 

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Esta es la que denuncia que la policia le ha roto los dedos uno a uno y le han tocado las tetas mientras se reian, fijaros en sus manos como sujeta el movil o se apoya en ellas

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1- Si pitan a Piqué es una falta de respeto y educación propia de fascistas.

2- Si se le pita al Rey,  es un claro ejemplo de la libertad de expresión.

 

 

 

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P.- La Consellería de Educación de la Comunitat Valenciana ha permitido que una alumna acudiera al instituto con velo después de que lo prohibiera la dirección del centro.

Amelia.- Me parece mal. No debe quitarse la razón a un consejo escolar que ha decidido por buenas razones sobre una normativa. Y menos para complacer a una voluntad que no se puede saber si es caprichosa o viene impuesta. ¿Y en orden salvaguardar qué libertad? ¿La libertad religiosa? Entonces si mañana cojo un crucifijo del tamaño de una cabeza humana y lo pongo sobre mi pupitre ¿hay que admitirlo? La docencia tiene que estar yerma de simbología religiosa. Yo no digo que esta persona no pueda ser religiosa pero que lo muestre en su casa, en la mezquita. O por la calle, si así lo quiere, para asegurar que es una mujer decente, una creencia suya que me parece bastante peculiar.

P.- Algunos dicen que así se preserva el derecho de las mujeres musulmanas a estudiar.
Amelia,- Esas son argumentaciones circunstanciales -aquellas que eliden la cuestión principal para que te fijes en una cuestión secundaria-. La educación es importante, sí, pero ellas [las alumnas que deseen llevar hiyab] ya están en el proceso educativo y gran parte de ese proceso educativo consiste en aprender que esas cosas no se llevan a clase. Hay una confusión grave en esta actitud paternalista que cree que hay que admitir los símbolos religiosos -incluso los más opresivos- porque como a ti no te oprimen…te da igual.

P.- Algunos dicen con cierta levedad que si hay alumnas que pueden ir en pantalón corto a clase…
Amelia.- Yo no sé si los alumnos podrán ir en pantalón corto. Dependerá de las normas del centro. El decoro es importante. Todos sabemos y decidimos lo que es decoro en la escena pública. Imagine que en El Prado entrara un señor en bañador… Esto no es una cuestión de vestuario. Aquí no estamos hablando de la calidad o la longitud del trapo. Ni de cuánto tapa. Es si alguien puede llevar al ámbito público la expresión de sus creencias religiosas e imponerle a todo el mundo que lo tenga en cuenta. Eso es de lo que estamos hablando.

menores-hiyab-acuden-centro-educativo_ediima20160916_0549_5P.- Se argumenta que la libertad…
Amelia.- ¿De dónde dimana la libertad religiosa? De la libertad de conciencia. Si una forma religiosa no asegura ni respeta la libertad de conciencia tiene interrumpida la vía hacia la libertad religiosa. El problema no es ponerse un velo aquí, es quitárselo allí.

P.- Hay quien sostiene que el feminismo debe centrar sus esfuerzos en esa cuestión.
Amelia.- El feminismo no es relativista y no se compadece con el multiculturalismo. No sólo es el velo. El problema es que en algunos países, demasiados, las mujeres tienen su estatuto personal disminuido. Dicho de una manera muy sintética y quizás algo inadecuada: No tenemos por qué tolerarle a un imán lo que no le permitimos a un cura.

P.- La niña quería reivindicar su identidad.
Amelia, -¿Y cuál es? La identidad es narrativa. La libertad tampoco es la volición. No es el yo quiero. La libertad es el territorio común en que las voluntades deben medirse unas con otras.

 

Amelia Valcárcel y Bernaldo de Quirós (Madrid, 16 de noviembre de 1950) es una filósofa española. Estudió filosofía en las universidades de Oviedo y Valencia. Su formación inicial fue analítica, pero sus primeros trabajos los dedicó al idealismo alemán. Durante tres décadas fue docente en la Universidad de Oviedo y actualmente Catedrática de Filosofía Moral y Política de la U.N.E.D. Es Vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado desde 2004 y miembro del Consejo de Estado desde 2006.

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El sufragio universal y la izquierda

Posted: 20th septiembre 2016 by admin in Desmontando mentiras

Es muy curioso cómo la izquierda se apunta méritos que no son suyos.
Poca gente conoce que la izquierda siempre estuvo en contra de que votaran las mujeresy que fue el centro derecha el que consiguió que pudieran votar las mujeres.

Los partidos de izquierdas, el PCE (pasionaria incluida) el PSOE, etc… Estaban en contra del sufragio universal.
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El sufragio universal, lo introdujo la CEDA (partido republicano de centro derecha) en el año 1931, y su máxima defensora fue Clara Campoamor del Partido radical. Su oponente del pal PSOE fue Victoria Kent.

Es de lo mejor que ha habido en debates parlamentarios en España.
Las izquierdas votaron en contra de esta ley porque sabían que el voto femenino era más partidario de la derecha que de las izquierdas.
Esa es la cruda realidad.

La escolarización de las niñas, se lleva realizando en España desde finales del siglo IXX en los primeros planes de educación y desanalfabetización que hizo el gobierno de Cánovas. Evidentemente, no es algo que haya traído la II república.

La izquierda, con la excepción de un grupo de socialistas y algunos republicanos, no querían que la mujer votase porque se suponía que estaba muy influida por la Iglesia y votaría a favor de la derecha. Por ello, el Partido Radical Socialista enfrentó a Clara con otra reconocida diputada, Victoria Kent, contraria al voto de las mujeres. El debate final celebrado el 1 de octubre fue un acontecimiento. Campoamor fue considerada como la vencedora, y en consecuencia, la aprobación del artículo 36 que posibilitó el sufragio femenino se logró con 161 votos a favor por 121 en contra.

 

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El 1 octubre de 1931, las mujeres obtuvieron el derecho al voto en España por 161 votos frente a 131.
La diputada Clara Campoamor lo defendió así frente a Victoria Kent
Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos.

Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres?
¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?
Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis –fijaos bien– afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.
No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, VictorConsiderant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto – que en España existe– no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio –cosa dolorosa para un abogado–, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España.
Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho.
Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer.
A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.
Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.
Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.
No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención.
Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella.
Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española.
Clara Campoamor
Discurso en las Cortes de octubre de 1931
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Nadie te aplaude en el cementerio

Posted: 8th septiembre 2016 by admin in Artículos ajenos

otegi_elgordo‘Nadie te aplaude en el cementerio’

A ella nadie le aplaudió cuando llegó esa llamada de teléfono con la peor noticia de su vida. No es que lo hubiera perdido una vez, es que lo perdió dos veces. Sí, perdió a su hijo dos veces. Una cuando Diego se despertó del coma del accidente de tráfico y no se acordaba de la cara de su madre, y otra cuando, directamente, le dejaron sin cara por una bomba.

No recibió ni una palmadita en la espalda cuando el ataúd estaba cerrado. Ya sabes, quizás ni estaba entero. No es que nadie le aplaudiera, es que ella ni siquiera quiso llorar, ni dejó llorar a sus hijos, para que esos a los que algunos llaman presos políticos se regocijen en sus celdas.

Fíjate lo que te digo, que ella solo quería aplaudirle a su hijo después de su primer día de trabajo después de la baja, pero no tuvo la oportunidad. Y mientras otros con manifestaciones y banderas porque no les va bien hacer las visitas a la cárcel. Pero, eh! Ella tiene que coger el coche para ir al cementerio y para eso no hay bandera.

A ella nadie le aplaudió cuando adoptó a dos niños más después de eso, porque sigue creyendo que en el pasado está la clave, pero nunca la llave. Y tampoco recibió nada cuando su hijo de 4 años no entendía porqué mataron a alguien por hacer su trabajo.

Tampoco le recibió una multitud con pancartas por seguir con su vida, por seguir creyendo en lo que cojones se pueda uno creer después de que alguien te arranque un hijo, por seguir creyendo que siempre hay esperanza.

A ella nadie le aplaudió cuando pasó todo esto. Pero es que ella no lo necesita. No, a diferencia de ti, que es lo que esperas cuando sales de la cárcel. Pero deja que te diga, que esos aplausos no significan ni que seas un héroe ni que lo estés haciendo bien, porque, como ya te he explicado los aplausos más fuertes son los que no se oyen.

 

Marina Salvá Lezaun a su madre Montserrat Lezaun Portillo, tras la salida de prisión de Arnaldo Otegi.

Marina Salvá Lezaun es hermana del agente de la Guardia Civil Diego Salva, asesinado por la organización terrorista ETA junto a Carlos Sáenz de Tejada en un atentado perpetrado en Palma de Mallorca.

Carta enviada al periódico EL MUNDO tras la puesta en libertad de Arnaldo Otegi.

… y ahora va y votas a PODEMOS

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