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  • Las reglas del juego

    Bien.
    Recuerdo un tiempo en donde existían unas reglas del juego.

    Estaba bien.

    Un poker de ases le ganaba a unas dobles parejas.
    Si tu llevas el poker… pues estupendo porque ganabas el bote.
    Si eras el que llevaba las dobles parejas…. bueno… apostabas y perdías y te levantabas de la mesa y pensabas en que no deberías haber ido y como fue que no te diste cuenta… que estaba muy clarito.

    Lo bueno de las reglas del juego es que sabes a que atenerte, cuando desaparecen, lo que ocurre es que te quedas con cara de idiota cuando toda emocionada vas con tu maravillosa escalera de color y de pronto te dicen que no, que es que resulta que es que ahora quien tiene un ocho de treboles gana. Gana sin más… ¿entendido? …. y ni se te ocurra rechistar.

    Lo mismo es que me estoy haciendo vieja y añoro en tiempo en que sabía jugar.

    Me consuelo pensando que es que lo que pasa es que lo mismo han cambiado las normas y resulta que es que no me he enterado.

    No sé.

    Lo mismo es que ahora se puede acampar en cualquier plaza publica. Lo mismo es que puedes llegar y montar una guardería bajo un chamizo de platico, puedes distribuir alimentos sin tener el carnet de manipulador de alimentos ni haber pagado licencia alguna, ni guardar ninguna medida higiénica. Lo mismo es que ya puedes poner carteles donde te plazca sin que aquello de R.E.A. (Responsable empresa anunciadora) signifique ya nada.
    Puedes hacer botellón en pleno centro sin que nadie te increpe…En definitiva, que es que lo mismo no me enterado que ahora ya se puede hacer lo que a una le de la gana y que nadie va a venir a decirte ni mú.

    Es que estoy que no me entero de casi nada.
    Bueno… pues eso… que este verano pienso acampar en la Puerta de Alcalá. Creo que es buen sitio. Y de paso me ahorro el camping.

    😉

     

     

     

     

     

     

     

  • Pedir

    Nos hemos acostumbrado tanto a pedir que ya se ha convertido en lo más normal del mundo.
    Probablemente sea culpa nuestra. Probablemente.
    Siempre es como que nos deben algo.

    Lo peor de todo es que estamos tan habituados que ya no entendemos otro proceder.

    Cuando no se tiene algo… SE PIDE.
    Es fácil. Pin-Pum. Ya está.
    Se pide y alguien nos lo dará.

    El 15 M un puñado de jóvenes (en su mayoría) acamparon en las plazas de nuestro país para PEDIR trabajo, PEDIR un cambio en la ley electoral, PEDIR control de las entidades bancarias, PEDIR expropiaciones de viviendas para… PEDIR, PEDIR y PEDIR.

    Por PEDIR que no quede.
    Pero… ¿y el luchar por algo?
    ¿Donde ha quedado eso?
    Si. LU-CHAR POR ALGO.

    No siguiendo utopías que lo más que pueden hacernos es esbozar una sonrisa ante tanta ignorancia.  NO.

    Luchar cada día desde la iniciativa. Desde el trabajo. Desde la responsabilidad y la razón. Desde el compromiso.

    A veces parece que haya desaparecido toda lógica.

    Muchos medios de comunicación no tuvieron reparos en alabar la movilización de las acampadas. ¡Ya era hora!. Los jóvenes se movilizan. Quieren luchar y cambiar el mundo. Una revolución pacifica.

    JA.

    Muchos otros callaron tal vez porque eran días de elecciones y no fuera a ser que…

    Otros miraban sin hacer nada en cierta manera cómplices del absurdo al que unos pocos han sometido a este país.

    Todo es mucho más sencillo.

    Lo que pasa es que tal vez sea políticamente incorrecto el pronunciarse y llamar a las cosas por su nombre.

    Lo que pasa es que es más fácil acampar en la calle y lanzar mil discursos cargaditos de demagogia, que levantarse cada mañana a las seis de la mañana y ponerse a trabajar para luchar por este país.

    Puede que vivamos tiempos de cambio y ya el esfuerzo y el trabajo no sirvan de nada.
    Puede que haya que limitarse a PEDIR.

    :(   (No creo que me resigne a vivir en una nación de pedigüeños)